EI, COKSTITLCIONALISMO RIEXICANO 11h~ EL SIGLO SIX


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1 EI, COKSTITLCIONALISMO RIEXICANO 11h~ EL SIGLO SIX Por Dariiel R~ORENO Profesor de 1.i Faciiltud d- Ilrretho de lo U.N.A.M. Tres de nuestros graiidr,s historiadores dcl siglo XIX, iniciaron sendos estudios a partir de Lo mismo don Carlos María de nustamante que doti Lucas Alamán. o el talentoso y vcrsátil I.«rtmii> dc Zavala. En verdad, no hacían mis que seguir los lineamientos trazados por Fray Servando Teresa de iifier y Guerra. con su Ilisloria dp la Rei;olución de Nurca España, ' que así lo había hecho al responder a Lbp~z Cancelada en su tesis sohre los acontecimientos históricos que produjerot~ la fruitracibn de la autonomía mexicana en ese año. Por ello Is'ray Servaii<lo st~lititula su ohra "\'ertladero origeii y causas de ella con la relación dc sus ~ TO~IPSOS hasta el presrnte año de 181:3". En esa fecha temprana y rori razbn, ~itíian nupstros grandcs historiógrafos a los precursores de la Indepeiideiiiia. Considero que para estiidiar el coiistitucioi~alismo mrxicanri durante la pasada centuria, es indispensable hacer rclcrcricia a esos hechos y estimar, tamhibn como prrcursorrs de estp movimiento jitrídico, a los hombres que, priisaiido cn una posilhle renovación del antiguo Anáhuac, tuvieron tarnhicn cii su mente lii posibilidad d~ tina nuera ritriicturaeión ionstitucional. Si es verdad que I n acontecimirntos ociirridos rtn Espaíia y, Fn grneral, en Europa, con la expansión del imperio napol~ónico son importantes, no podemos dejar de considerar a los hombres dc pensamiento de nuestro antiguo Virreinato, que jiiridicamentc habían madurado para luchar por una nueva organización del mundo colonial en decadencia. Si los estudio~os del constitucionalismo español 1" dan escasa importancia a los Tratados de Bayona. para rl Contiii~ntr Americano tuvo enorme importancia, ya que aumentó los anhelos de libertad, ante una posibilidad relü- Ilistori<i de la Rez,olución de lo Nneco Esparia, nntigriamenfe Anrihunc, o verdadera origeri y causas de ella ron la r<,lurión de SUS ~IO~IPFOS hasta el prei~nte año de Esciil~iala don José Guerra (Dr. Serwndo Tere-a i!i. hlier y Guerra). Londres, Utilizo 13 riliciiin ile la Cámara de Dipiitadas. hlexico Dos toinos. Vid. 1.

2 tivamente inmediata. Tal vez exagerando el entusiasmo llegó a decir Bustamente, al referirse a Napoleón Bonaparte: "A tí, genio inmortal, a tí debe la América la libertad e independencia que hoy disfruta! Tu espada dio cl primer golpe a la cadena que ligaba a los dos mundos. Quéjense otros de tu tiranía y despotismo, maldíganlo y exécrenlo; la América se confiesa deudora a él de la dicha que ahora posee, y exclama como los romanos del siglo de Octavio... ijúpiter, si el mundo se ha de regir por un tirano, haz que lo sea por hombres como Augusto!"2 Pero es indudable que la invasión napoleónica en España precipitó la lucha por la autonomía. Incidentalmente Alamán se refiere a estos sucesos: "Reunidos en Bayona todos los individuos de la familia real de España, Napoleón, que también había concurrido a aquella ciudad, puso en juego todos los resortes del odio que existía y que él hahía fomentado con tanto empeño, entre los reyes padres y su hijo Fernando: éste, amedrentado con las increpaciones y denuestos de que lo cargaron aquéllos en presencia de Napoleón, y conduciéridose con la misma debilidad de que tan seiialadas pruebas había dado ya en la causa del Escorial, renuncia la corona en su padre, quien por medio de un tratado celebrado con Napoleón la cedió a éste, en cuyo favor renunciaron sus derechos el mismo Fernando como príncipe de Asturias, y los infantes D. Carlos y D. Antonio, no habiéndose exigido lo mismo a D. Francisco, quizá por su corta edad." Mientras que uno de los generales de Napoleón, Murat, era designado lugarteniente del reino español, se trató de dar legalidad a los actos del nuevo gobierno. Para ello se convocó a una Junta de Notables -mal ejemplo que luego se seguiría en Méxic*, que se reunió también en Bayona. La necesidad de recabar la opinión de los dominios del imperio español en Am6- rica, hizo extensiva la invitación a seis representantes americanos, al mismo tiempo que el Consejo de Castilla, el Ayuntamiento de Madrid y otros cuerpos. Se nomhró representante por la Nueva España (sin intervención de ésta por supuesto) al doctor don José María del Moral y Larrasqnito, originario de Tehuacán, Puebla; hombre de grandes caudales y canónigo de México, que por 1808 se encon~raba residiendo en Madrid. Los sucesos españoles, entre los cuales algunos provocaron motines, se produjeron de marzo a mayo de 1808 y la escasez y lentitud de las comunicaciones de la época, determinaron que se conocieran en la Nueva España hasta junio (los sucesos de Aranjuez) y julio. - 2 Citado por Lueas AT.AMÁN, Historio de Méjico, Tomo 1. Colección de Grandes Autores Mexicanos bajo la dirección de don Carlos Pereyra. Editorial Jus, México, ALAMAN, Lueas, Historio... op. cit.

3 COKSTITI'CIONALISMO MEXICANO E.\- EL SICLO X1.X 679 El 15 de julio de 1808, fue el infausto día en que la Kuera España (llamada Aiiáhuac antes (le la conquista), o)-& atónita, que la antigua cstaha ocupada por los Exércitos franceses y su? reyes sin libertad en Eayona. Y el 16 sc pulilicaron las gazetas ile Madrid, dcl 1.3. li!. 20 de mayo, que contenían sus renuncias en favor dc Napoleón, y la obediencia de los Consejos y trihunales dc 1ii Corte a Rlurat como Lugar-tenierite gcncral del reyno. Sin otro preámbulo ni explicación en la Gazeta de Rléxico que decir, "las hahia trnhido la barca Ventura proccdcnte de Cádiz el 26 de ma'o, y que aunque nada había llegado de oficio sobre los puiitos a que se contrahian, conferenciados maduramente piir el Sor Virey Dn. José Iturrigaray con los Ministros del Real Acuerdo, y de conformidad con su iiniforrnc dictamen, había dispuesto S. E. se piihlirasen en aquel peri6dica para noticia y coriocimiento de todo el Keyno." * Las iiiquietudes de los criollos, largameritr resentidos contra los peni:ir:ilares, van a encontrar un cauce político p jurídico al ira& del Ayuntamiento de la ciudad de h,iéxico, domiundo por los criollos. Dcstle los primeros riimores acerca de los graves acontccimicntos comenzaron a celebrar rrunion~s' y ante la publicación oficial en la Gaceta se resolvieron a extender una representación enérgica, "que formada en cuerpo y en toda ceremonia llevó y leyó al Virrey en la tarde del día 19." V sa reprt~srintación, con toda haliilidad, hace profesión de lealtad a los antiguos monarcas: La muy nohle, muy leal, e Imperial Ciudad de Rléxico, nietrót>oli de la América Sepicntrional ha leído ron el mayor asombro las tristes noticias que comprelienden las gazctas de Madrid de 13, 17, y 20 de mayo. Mira la poderosa monarquía Española vestida de luto, penetrada dc dolor, llena de angustia y eclipsada, por que el brazo exterminador dc los reyes arrancó de si: trono a su Irgítimo Soberano el Señor Dn. Carlos 40, a su mui aprccialle hijo el Sereniciino Sciior Príncipe de Astiirias (aunque Fernando VI1 ya había sido exaltado al trono, en esta Representación el Ayuntamiento dc M6xico le sigue llamando ron el nomhre de heredero, Príncipe de Asturias), y a los Infantes Dii. Carlos y Dn. Antonio, y llora inconsolable como los demas rcyrios 121 drsgraciada suerte de la augusta y Real familia que hacía sus drliriau. a - 4 GEI:RRI, JosE, fli~toria.. op. cit. "~,crnnn, José. op. cit. 6 R~piesentacidn del Ayiint<imiento de México u1 Virrey. Aprovecho el texto qiie transcril>e Fray Serrando en su Historio de la Reaoliición de lo Nuera España. Tomo 1.

4 680 DANIEL MORENO A pesar de que sigue lamentado los atropellos sufridos por los monarcas españoles y expresándoles lealtad y homenaje, no deja de discutir sus actos y poner en duda la forma en la que los reyes habían manifestado su voluntad: Esa funesta abdicación es involuntaria, forzada, y como hec.ha en el momento del conflicto es de ningún efecto contra los respetabilísimos derechos de la nación (lo subrayado es mío). La despoja de la regalía más preciosa que le asiste. Ninguno puede nombrarle Soberano sin SU consentimiento; y el i~niversal de todos los Pueblos basta para adquirir e1 reyno de un modo digno, no habiendo legítimo sucesor drl Rey que muere natural o civilmente. Ella comprehende una verdadera enagenación de la Monarquía, que cede en favor de persona que en lo absoluto carece de derecho para obtenerla, contraría el juramento quc prestó el Sor. Carlos 4,o. al tiempo de para que señale otra dynastíii y gobierne al reyno, es nula e insubsistente, por ser contra la voluntad de la nación que llamó a 13 familia de los Borbones como descendieiites de hembra de sus antiguos Reyes y Señores. Si es verdad que en esta representación se advierten las ~iejas ideas españolas de la Edad Media y el Renacimiento, el andamiaje de las Leyes de Indias, y las tesis hispanas acerca del origpn y base de la monarquía, no es menos cierto que, aunque no se haga mención, las ideas franceses de la Ilustración, particularmente las de Ronsseau, campean en el escrito. Por lo demás, el inicio de la rebcldia y la tcsis independentista, se advierten clara. inente en el siguiente párrafo: I,a monarquía Española es el mayorazgo de sus Soberanos fundado por la nación misma, que establece el orden de suceder entre las líneas de la Real familia; y de la propia suerte que en las de los vasallos no pueden alterar los actuales poseedores los llamamientos graduales he. ihos por los fundadores, la abdicación involuntaria y violenta del Sor. Carlos 40. y su hijo el Señor Príncipe de Asturias hecha a favor del Emperador de los Franceses para que señale otra dynastía y gobierne al reyno, es nula e insubsistente, por ser contra la voluntad de la nación que llamó a la familia de los Borhones (sigo subrayando) como descendientes de hembra de sus antiguos Reyes y Señores. 8 7 Representación del Ayuntamiento de México, op. cit. Ibid, ibid.

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6 hasta el sepulcro, el Reyno unido por sus superiores Tribunales, Metrópoli y Cuerpos que lo representan en general y particular, le devolverá a alguno de sus sucesores en la misma dynastía. ' 0 O sea, en buen romance, que el Ayuntamiento estaba recabando para sí la parte de soberanía que le correspondía, dejando al virrey, a los tribunales y a otros cuerpos, el ejercicio de la misma soberania: "México en representación del Reyno como su metrópoli, y por sí, sostendrá los derechos rlc su augusto monarca Carlos 40. Príncipe de Asturias y demás Reales sucesores que refiere, y reduciendo a efecto esta resolución, pide: que interín vuelven S. M. y AA. al seno de su monarquía, recobran la libertad y evacuaii la España las tropas Francesas que están apoderadas de su corte, plazas fuertes y puertos o dexan a S. M. y a la nación enteramente libres para sus deliberaciones, y sin tener en ellas parte alguna directa ni indirectamente, continúe V. E. (provisionalmente encargado del gobierno el Reyno como Virey, Gobernador, y Capitán General sin entregarle a Potencia alguna qualquiera que sea, ni a la misma España, aunque reciba órdenes del Sor. Carlos 40. desde la Francia, o dadas antes de salir de sus Estados, para evitar toda suplantación de fechas, fraudes y fuprzas del Lmperador de los Franceses, como renunciatario de la Corona o del Duque de Berg en calidad de Governador del mismo Emperador o Lugarteniente de la España. No la entregue tampoco a otro Virey, que o nombrase S. M. el Sor. Carlos 40. o el Smo. Príncipe de Astnrias'baxo la denominación de Fernando 70. antes de salir de España por la causa dicha, o despuéq desde la Francia, o el Emperador, o el Gran Duque de Rerg para reemplazar a V. E. en el mando de estos dominios?' '1 En las líneas anteriores se pueden advertir dos actitudes: por una parte una sincera adhesión a los monarcas españoles, reconociendo que todos los actos realizados se encuentran viciados en su origen por la voluntad extraña que se ha impuesto a los monarcas. Al mismo tiempo, la conciencia clara de que el verdadero origen de la soberanía se encuentra en los pueblos o ~iaciones, tesis éstas que aun apoyadas en las doctrinas de los grandes teólogos españoles, o en la oculta influencia, ocultación deliberada, de los peiisadores de la ilustración francesa, entrañaba una franca rebeldía. Ahora el iirrey no tenía su apoyo legal y origen de mando en los monarcas españoles, sino en la representación del reino, cuya cabeza era el Ayuntamiento 10 Ibid. 11 Ibid.

7 COIVSTITCCIO~VALIS.&IO MESICAiVO EX ET..SIí;LO SIY 683 de NICrico. otorgiiidole iinml~ramierito pro~-isional. Para no dejar lugar a dudas, \<.:irnos el final del párralo antprior: Asimismo, auii quando 1'. E. sea continuado en el \'irreynato por al;uno <Ic los Srñorcs Rcycs rio obcdezce ni rrlmpln csta orden, sino que continiir cn 6.2 phicrno por solo el rtorr~hrarniento prot.isiona2 del Reyno iiiiido <:i,ii los Trihiinalt,~ superiores. y Cuerpos que lo rrprr.sentari. Para 10 cual otor-ur V. E. el juramento y pleito-homf,naje al Rt-!no corifoi-me n la diipusirión de la Ley 5a. Tit. 13 Part. 2a. eri manos del lira1 Ac~irrdo, y n pr~c~ncia de In N. C. conio su metrópoli, y <I<.ni:is Tril~unalt,~ de 13 Capital, los que sran citados solemnemintr; qur tnni11ii.n jure V. E. qrie durante su provisional mando gobernar; cl I(r!~iio con total arreglo n las Ipyes, Reales Órdcnes y rcdulas que ha~t.1 ahora han r~gdo sin altrrnrión alguna; y conservará a la Real.4udicricia. R~al Sala del crimen. Tribiinal Santo de la le, a la Real Justicia. a?sin Mcirópoli3 Ciudadrs >- Villas en el uso lil~rr de sus faculta- <Irs. juriedicción? potestad. Que defenderá el Reyno de todo rnemigc, cijriseriari su segiiridad y sus derechos, hasta sarrifirar su vida, sus hiciies y tocl~i quanto penda de sus arbitrios y facultades. '? Lo qiie hemos trnnicrito constituye la parte sustancial de la representación clcl Ayuntamiroto. Ln condiicta del virrcy se manifestó mandando al escribano mayor de la ciudad que hicizse la certificación de que su pensamiento y rt,si>lución eran tan leales como los del Ayuntamiento "hasta de. rramar la última gota de su sangre; y que estalia pronto a prestar el juramento dc seguridad del reino". Se rstalia pasando en verdad, por momentos de suiiin trascendrriria, que han sido paco atcndidoe por niiestros estudiosos del Dereclio Político. Para comprender lo que un sector del puehlo de la ciudad de Méxi<:o exteriorizaba de sus sentimientos, nada mejor que recordar otra parte dc la certificación del escribano citado:...qii~ a las puertas del palacio un concurso mui considerable de gciiteq d<: toda clase y estadns victorearon a la Ciudad (quiere decir,.i los rnicnil~roi rlpl nyuntamiriito) quaiido salía acompañiindnla hasta *u casa;. y- Iial,ibridolcs los R~gidurrs advprtido dirigiesen los vivas a nucstro Sol~rrann. rurnenznroii a pritar: Viva el Rey nuestro Señor! que lucgo los Rrgidorrs inipiisieron al purblo de que no tuviese ciiidadn, - 12 Ilid.

8 que estaban tomadas por el Superior Gobierno todas las providencias de seguridad; y que el pueblo, que no obstante se mantuvo en las escaleras de la Sala Capitular del Ayuntamiento, repitió vivas a los Regidores conforme se retiraban sin que en todo esto se hubiese notado exceso alguno. l3 Los autores de la representación se encontraban entre los regidoree. La Iiabia redactado el abogado y regidor Azcáratc, aunque también el Regidor Síndico, licenciado Primo Verdad, Iiabia compuesto otra. Una más la redactó el MarquCs de Uluapa, pero el Ayuntamiento se decidió por la primera. No dehcmos desdeñar la participación, lo mismo en las actividades para movilizar al pueblo, como en el orden doctrinario, del fraile peruano Melchor de Talamantes. De quc en estos momentos se estaba gestando una revolución, es señaladc en forma expresa por Lorenzo de Zavala en sti Ensayo Hislórico, si bien, cii forma optimista y como partidario de las ideas dcmocráticas, atrihuye s los personajes ideas que, en caso de tenerlas, las expresaron con toda cautela. "La revolución de la Nueva España, hoy Estados Unidos Mcxicanos, principió en 1808, cuando, por ef~cto de la invasión hecha por los ejércitos de Napoleón, quedó aquella nación acéfala y entregada a los gobiernos populares que se establecieron en aquella época, bajo la dirección de jeies que no tenían otra misión que las inspiraciones de un patriotismo ciego y iumultuoso. Las autoridades de las Américas no se creyeron bastante legitimas para continuar por sí solas en los gobiernos que habían ohtcnido de un monarca que IiaLía desaparecido y había sido substituido por otra dinastía, ciiyos únicos títulos eran doscientos mil soldados aguerridos." l4 El embrión de los Partidos Decíamos que en esta fecha se perfilaron con claridad los dos partido; que se habían venido formando en el virreinato: por una parte, los ayuntamientos; por la otra, los comerciantes agrupados en los organismos del mundo colonial, los consulados. Los ayuntamientos no eran electos democráticamente, ya que tenían determinado número de regidores perpetuos y hereditarios, los que a su vez nombraban cada año dos alcaldes, y cada dos años GUERRA, José, OP. cit. 14 Ensayo Histórico de las Reooluciones de Mézico desde 1808 hasfa Por dan Lorenzo DE ZAYALI, 3a. edición. Precedida de un estudio biográfico del autor por Alfonso Toro, y con notas del mismo, aclarando y rectificando algunos hechos. México, Dos tomos. Véase el 1.

9 CO)\-5TIl CCi01:.4LIS,~IO MEXICAIA'O El\' EL SIGLO XIX 685 seis recidores y al sindico. Esto sucedía c«:i e1 ayiiritamicnto dc la capital, variarido el número 3- la importancia, srgún la cateyoria dc las ciu<larles. Los alcaldes y regidores clectiror, "que se llamaban honorarius, Fe escogiari entre las personas más noialler dcl comercio o de la clase propietaria, y?e t<ima- Iiaii tamhitn <le vnirc los ahogados más diztinguidos: a los qiic sit,mpre pertr,iiecía el sjndico". IVur tanto, se explica con elari<lad la influencia de los iiliiinos. Tal era i1 raso de los licenciados Francisco Primo Vcrdarl y Ramos y.luaii Francisco.4rririitc. a qiie nos hcmos rererido. Pero ra>ainos al iondi, de 1ii ctiritibri, ciij-n ~13,~ nos la ~jroporiiunn c! ~iro~~io Lucai Alsmáii: Los resiilorcs pvrprtuos eran casi iodos amcricaiioi, lia!>ieii<lo liercila<lo rsios pmpleus <le sus padrcs, qiiiriies Ini haliiaii cuiiipi-arlo par., C.nr lustre a sus foniilias; y por ectu el a!-untaniicnii~ <!P 1\ICjic0 liur<!r srr ronsirlt,railri ccimii rl rcpr~seniarite <Ic aqir<,l p;iiiiclo: li,i alrnldci y 10s regid<ires hr>n<irarios sc solían nomlirür por riiiincl ~iirupcos!- iirr;iricaiioe. La prr-iilcneia de la corp«racióii l~abia sidii miiiiio de ni~ir!iiis <I;q>~:tas ji ~~pris~~~la~ioi~t.~i, re~isti<,ri<lo cl o!.iiritnrniriito tcncr cli- Iicza n lus corrrgidorrs u intendcrit~i, > en el I~crío<lii <lc 'q11e l:a!>fznir~.:.!,rcsirlia cl alciildc mis aniiguu qiie lo era 11. hlnrislio i'ü:u,r:ra. El a!uiitnmii:iito giizaba los lion<ires <lb ;rnncle dc L~p~ila: y la i.;udi?<l iicl~ia tener y1 primrr lugar cii 105 iiigresos dtl la Xucva I':sl)aila. q~ie ioniii liemos iisto, cesaron de reunirsi niiirlio Lii,iripo liacia. Li;i al cal di,^ y el corirgidor r:;iaiido lo liubia: est~lii~ii ericarga<lus clc trr; liii cuar- 3.i.le- iiiayn~sdr la capital; cstáii<lolo dc lu otros cit~cir los alcalde-. < E corte. y administraban jii~ticia en primera instancia. 1:l a)-iinianiiriiio tmia a su cuii?lido toclos los ramos miinicipalr; 7 siis rcnins iraii muy ciinsidrral~les. Si los a?~iiritamienio~ tial~íaii llega-ido a peder, a lo lago de la vida colonial, ~us múltiples funeion~s?- la gran fiierzn que hahiari tenido en E~pnña cliiraiite los si~los XIV: XV y XVI, rea deradrncia no era más que una coi,- srcuencia de lo orurrido vn la Península. 1.a absorción por Ia monartliií;~. ric los fueros de provincias y ciiidadcs, se reflejaba en los dominios c,spiiñoles, a ppsar dc que la institución municipal fue traída todaría muy \igorosa. cii los momentos en que se realizaha la conquista del México aiitigiio, cii España, casi simultánearneiite, eran drrrotatlos los defensores di los f~irros: Pa<lills, Bravo y Jlejia pagaron con su cabeza la opusici6n al nuevo monar- '"LAXIÁN, Litca~, Historio, op. cit.

10 686 DA!\'IEL MORENO ca hispano. Sin embargo, cuando Cortés quiso justificar su rebeldía ante Diego Velázquez, no encontró mejor camino que el de organizar un ayuntamiento en la recientemente fundada Vera-Cruz, el que le otorgó plenos poderes para seguir la conquista. le Ahora bien, frente al ayuntamiento de la capital, en el que tenían considerable fuerza los criollos, se levantaron los comerciantes y hombres ricos peninsulares, que tenían sus propios gemios: Si los ayuntamientos y especialmente el de Méjico, eran los representantes del partido criollo o americano, los consulados lo eran del europeo, porque como hemos visto en su lugar, casi todos los que ejercían el comercio procedían de aquel origen. Tres eran las corporaciones mercantiles que con este nombre había en la Nueva-España, en Méjico, Veracruz y Guadalajara; pero de ellas las dos primeras eran las más importantes. '7 Fácil es comprender, con la perspectiva histórica, que la argumentación jurídica del ayuntamiento de la capital, iba a encontrar oposición enconada por parte de los consulados, donde los españoles habían concentrado su fuerza, que, siendo económica, era muy respetable. No en balde Fray Ser. vando hahlaba de una "conjuración de horteras y esclavos", cuando se refería a los opositores que dieron al traste con la intención de los precursores de nuestra independencia: Establecido el consulado de Méjico cuando no se permitía pasar a Indias más que a los súbditos de la corona de Castilla, se dividió desde muy al principio en dos bandos de Montañeses y Vizcaínos, que eran las provincias de aquella corona de que solía venir a Méjico mayor número de individuos. Todos los que ejercían el comercio en esta co. pital, aun los pocos americanos que de él se ocupaban, tenían que afiliarse a uno de estw bandos, los cuales se disputaban entre sí las elecciones anuales de prior y cónsules con tanto calor, que no pocas veces había sido menester que interviniese la fuerza armada para que se hiciesen con tranquilidad; pero nunca estas divisiones de provincialismo eran tan trascendentales, que llegasen a distraer a los españoles de los grandes intereses de su patria y de ejercer a una su predominio en Nueva España. l" - 18 ALAMÁN, op. cit. 17 ALAMÁN, op. cit. 18 A~nnrárr, op. cit.

11 COA'S1'ITLIClOA'ALISMO MEXICANO EN EL SICLO XIX 687 Por otra parte, la fuerza de este consulado no solamente se palpaba en la capital, donde su vigor económico tuvo diversas inanifestacianes, sino en gran parte de la República. Por lo que decirse que coml>iiiadu coi1 el de Veracruz, constituía un respetable brazo de la doiniiiacibn hispana. Sigamos a don 1.ucas: El consulado de Mbjico se regia por las ordenanzas drl d~ Burgos pn España. Por los cuantiosos fondos que Iiahía tenido a su disposicibn, ya por los rle su dotación, )-a por las alcahnlas de que había sido arrendatario, y ya por los dr otros rami~s qiir SP le habían encargado, había Iiecho grandes servicios al gobierno, y había rjrcutad,~ magnifims obra:, cripiciido en la capital suntuosos y útiles edificios, tales como la aduana y el hospital <le Brlemitas; ahriendo caminos. y excaranda el célebre canal del drsagiic de Hurliurtoca, ohra digna de ro. manos. Todas rstas circiiristaiicias 1iar.iaii a este cuerpo uno de lvs mis importaiitc drl reino, de grande poder c influjo, rstcndicndo este c;i todas las ciudadrs que tocaban a so jurisdiccibn, por medio de los comisioiiados qiir rii rllas tenía. l" Para complrtar los cuerpijs principales, adversarios del Ayuntamiento, nada mejor que recortlar el Consulado de Veracruz. dominado por los vizcaíiios y regido por las ordenarizas de Bilhao: Unidos con los de Méjico por igualrs miras e interpsp~, 3~ comlinicaban entre sí los comerciantes de lino y otro punto; y eran nwvdos por los mismos r<s»rtr,s. En la época de que tratamos, estos das cuerpos con nohle emolacibii, estaban Iiaririido los dos magníficos caminos de Rléjico a Veracruz, el uiio qiic cstal>a coiicliiido por Jalapa a cargo del consulado dc Veracruz. y e1 otro. con que rorría el de Rléjici~ por Córdova y Orizaia. del qiir hshia de dcsprriidrrsr iin ramal 3 Oajaca. 'O Como aliados de los irimcrciniitcs figurart~ii los integrantes de la Audiericia y del alto clero, ciiyi influjo Iia sido ol>:rrva<ii> por todos los que Iiaii cstiidiado nuestra historia virreiiial y la primera mitad dcl pasado siglo. Para no furidarnos rn escritores lil,~r,il<,s o adversarios de la Iglesia, como Mora o Zavaln. recurramos al propic i1lam:iri. qiiirti no.< ~licr: 'Trand~ ri-a el in. 1s.i.a\rÁ\-. o,,. rit. '= A~anrLr, oii. cit.

12 flujo del clero par el triple resorte del respeto a la religión, del recuerdo de grandes beneficios y por sus cuantiosas riquezas. El purhlo, poco instruido en el fondo de la religión, hacía consistir ésta e11 gran parte en la pompa del culto, y careciendo de otras diversiones, se las proporcionaban las funcioncs rrligiosas. en las que r~~etialmerite en la semana santa, se rcpresetitaliaii en mirltiplicadas procesiones: los misterios m6s venerables de la redcrrción. Las fiestas de la iglesia que drliían ser todas espirituales, rstahaii ronvertidas todas en vanidad, habiendo muchos cohetes, danzas. loas, toros y juegos de gallos, y aun los vedados de naipes y otras diversiones, para celchrar a sran costa las solemnidades de los santos patrones de los puehlos, rn cirl-os objetos invertían los indios la mayor parte del fruto de su trahaju. y esta pompa profana con poca piedad, es lo qiie hizo decir al virrey qiiti ron frecuencia he citado, que "en este reino todo es exterioridad, y virieiidi, poseídos dc los vicios, les parece a los mas, que en trayendo el rosarii, al ciiello y hesando la mano a un sacerdote son católicos, que los dit.7 maii. darnientos no sé si los conmutan en ceremonias." Kcarción dc la Audiencia Los Oidores. resueltos U conservar la situación de privilegios e11 qiii, vivían los españoles de diversas categorías, se opusieron naturalmentr a l<is propósitos de los Regidores. Respondieron con evasivas y, como rl virrey Iturrigaray no daha providencias de ahatir a 111s integrantes del Ayuntamietito. resolvieron castigar a los criollos que consideraban lerantiscos y aun u1 pr<,pio virrey, con lo que el remedio, si sirvió para una solución momentánea. resiiltó peor que la enfermedad. Las bases jurídicas mismas de la autoridatl rirrrinal fueron minadas, ya que los que parecían mayormente ohlisados a defenderlas, las atacaron sin pensar en fiituras consecuencias. LOS sucesos en España seguían sil marcha y diversas Juntas, en varias ciudades, pretendían asumir la soberanía de todo el reino y, por siipuestr,. recoger los gajes del dominio rn América. La Junta Suprema de Srrilla mandó a México a dos camisionados, recayendo los nombramientos rti 1;~. persorias de don Juan Jabat y el coronel Tomás de Jáur~gui. cuñado del virrry Iturrigaray. Se trataba, tanto de dar aviso de la instalación de dichd Junta, como de arrestar al virrey si se negaha a obedecerla. Pero no era todo. Escurh~mos a don Carlos María de Rustamante: 21 Ibid,

13 Casi cn aq~irllos mismos dias iritrrlirló a AI6xii.i, por su partr I;i junta dt. Oiiedo, dematidando la olirdiriicia y tcsoros del [vino. El (iidor D. Guillrrmo <ir Agiiirre y \'i;iiia opinó por r.1 r~ronocimicnto dr la junta de Sri-illa; ppro tan solo rri las <.ausae de haciciida y :ut,rrn. ma. no rii las <Ir gracia J justicia; ol,inióii nl,stirda ~ U impuynb P coii solid~z rl niarqu& dr Ralas, Ii;icii:ririol<~ \rr q~tc la suhcrar~ía no rrir dicisi6lc. I)ij<i lo mismo cl alcald~ dc curit D. Jarobo \'illarirrutia. Esta justa rr~ciitrrteia ir crtirni> por un <rimen. y amlios opinant~~ forron ~,~rsrguido~ a SII v t por ~ 511s ~rlrmi:<>s hasta lopar cii lanzamiriili> di1 22 Cc atlvirrte cúnio pn triilos los indiri<luos <Ic cierta pr~liaraciúti. las idras 11<: la ilustrnribn 1ralici.ia. así ftic~ran disfrazadas. iljaii apnrrcirndo. Y con 1.1 inistnu derc.rho ron que iti España, las partrr del reinc acéfalo preleridiaii asumir la stilirmmia, lo podian hacer los rvirius d~ I'ltratnar. Por otra parte. iticron l~nómenos qiie se prrspiitaron lo mismo cii Eiii,iioc Airps qup pn CIIrai,as, rn Cúrdutia. qiiv rii La Paz. I.as mc<liilns ti~marlac~ qitcdaron en téimiriu mrdio: Interpelada rsta.4mérica pur la? priiicipalrs jiiiitas popular~s (1:. España Ipurgti~ hasta la iiltima al<l~huela de la P~iiínsula prctcndia trner un d~rcclio di dominio sobr~ rlla) y no pudirndo accederse a tan rxúiil~as I>~~~PIIS~II~PS, se 3c0rdb ir! ~esióll ~0h.mnP tenida la tarde <1<,I lo. de septirmlirt,. no rrcoiioct,r a iiinguna junta dr España. y sí socorrrrlas toilas rri In ~><)liil~ir para qit~ ir cl~frndiccrn <Ir los frarices~~. El fiscal O. Franri~vo Rort>ún tratú d~ prrs~~adi~ al viiey Pn aquella., srsion, qur Fn él rridian nmním<idas facultades?. tantas romo Fn rl mismo re!-; cr<,yiilo Itrirrigitray de Iturma Ic, y rlrjiirdosr diprender ri, i.1 lazo qur re lc armal~a. dijti a la jiirit:~ con un tono militar y franco?stas ~xvcisas palahrirs: "Pues ljirn. señorrs. ~i todo lo r.om(> VV.SS. dicen. andrtt cada un<> derecho, y procure ctiniplir coii sus obligncioncs. Yo prprro qur no estrañrir VV.SS. quv 1in:a alfiinas mudasim-. y <li<.ic \aria$ pr<ii~i<lcnr.iaa."'" -2 Cuadro Hkióiiru dr lo Reroliiciún.ZIericnrio. iiiiciudu vi 15 di ~i~~,rieiiibrr por el C. h1igiie:l Hidalgo y Co-tilla, Ciirn ilel iiiirblo dc Dalorrs cri ~1 Ol~isliado dc Michaacán. Por (>iirlos Mnria o+: H~srnxirzrii.. Illlxiro, T7r; toiiios. V iise el 1..,. -' Hr,~ra\iaic, Ciiiloi Mn., Ci~odro Histúrico, al,. cit.

14 690. DANIEL MORENO Vacilaciones del Virrey Ahora el derecho, tan hábilmente esgrimido, no solamente en la primera representación, sino en otras que hizo el Ayuntamiento, ante la resistencia de los Oidores y las vacilaciones del virrey, va a dejar el paso a las vías de Iiecho. Veamos lo que iios dice Bustamante que ocurrió después de lo expuesto: Estas palabras fueron como un golpe de rayo, y el decreto fatal de su ruina. Los oidores Aguirre y Bataller comprendieron luego que el virey trataha de separarlos de sus empleos, confiriéndoselos a los licericiados Cristo, Verdad y Azcárate; porque sabía que tenían juntas secretas rn sus casas, y se habían ahanderizado con el comercio de la capital excitado por el de Veracruz. Así es que trataron luego de parar el golpe que presumieron les amagaba. Desde entonces repitieron sus acuerdos secretos con asistencia de los tres fiscales, a quienes en sesión permanente hicieron formar un pedimento para que el acuerdo requi. riese al virey se abstuviese de formar la junta proyectada. Llevóse en esto el objeto de interpelarlo en virtud de la ley de Iiidias, y no cediendo arrestarlo, dándole a este procedimiento un colorido de justiiicación. Mas quién no ve que esto Fra olirar contra el espíritu y texto de la ley, puesto que con tal conducta se seguía el estrépito y escándalo que la misma ley trató de evitar y aun el perdimento de la tierra, como luego se verificó? El remedio era peor que el mal.24 Las Juntas en EspaZa y el Ayuntamiento Sin pretenderlo, con seguridad podemos afirmar, las juntas reunidas en España -hasta en la última aldehuela, como decía Bustamanie- atizaban el fuego de la agitación con sus comunicaciones y con su propósito de hacerse obedecer y recabar los impuestos de los dominios americanos. La de Sevilla quiso titularse Suprema de España y de las Indias e hizo las comunicaciones respectivas a las colonias. E1 doctor Mier nos sirve de informante, con su peculiar estilo. De esta ridícula y pretendida Junta Suprema de España r Indias llegaron noticias a México el día 29 de julio por sus propias gazetas, y aunque también llegaron de las otras Juntas, que justamente despreciaron su petulancia, los Oidores de México se empeñaron por todas 24 BBUSTAMANTE, Cuadro Ili~tÚri~o, op. cit.

15 vias en Iiarrr qur se IP revoi~oci~se como a tal. Y drsde luego sui o n al i r (los Oidarrs Carbajal su amigo y Castillo N~%grrtc srgún la v<iz rnmúiii r1 liari~lo qup puhlici ~l día lo. de agosto, y quc i-iiritir,iir la ilcclaracióti de surrra qiir 1ial)ía Iiccho IU Junta de Scrilln r-l 6 <ir jo~iiri!. comieriza: Fcrrtando lo. rey de España y de las Indias y cn su nornlir~ la Suprrmn Junta de ambas, s~gún lee?n cl diario <Ir Mkiro rl~l dia 2 dc a:n~to. sino qui al fin aíiadió: "Y para quc Ilrgur a noticia dr todos y triiga su drhido y jusiisimo efecto una dcvlarar:i6ri quc sancionada por la Suprrma Junta de nucstra Monarquía haliia sido cl ol~jeto drl celo y de la fidelidarl que profrsnn todos 10s Iraledlial,itaiitcs dc estos dominios a iiu<,stro sii;.iirti?imo y amaniisimo Monarca, cuma lo han manift.stado 1- están manifrstando ron las dcmostraciories mis exprpsiras de su cordial amor y veneraci6n profunda a S. M., mando que publica~la por bando t-ti r~ta capital 1- en las ~IpmXs ciiidndes, villas y lugarrr drl reyno, se rirculrn los correspondirntrs ijvmplares a los t1ibllll3lr~, magi?trado. grfcs y ministros, a quien<,? corresponde su intcligericin y oi~scrvancin.'"" lista sumisióri del rirrey Iturrigaray, a una Junta de las muchas q u ~ sc liat>iau reunido rii Espaíia, indica sii lpaltad 1- desmirntc las acusaciones qiir se le hacían de tratar de alzarse con el virrriiiato, al mismo tirmpo que iio había acuerdo coi1 el Ayuntamiento. Ertr, por su parir. no rrjaha i.11 su propíisito de que se intrgrase una junta priipia de la ciudad de hlésico. Con razón argumeiital>an los regidores que no había razón para somcierscx a otra junta o a una rege~icia que no hahja sido ni,inlirada lrgalmrritr. Aci cri su insistencia para la integración de una Junta de la Capital, coi1 los tribunales y Cucrpos, presrntó el día 5 de agosto de 1808 iiueva represeiitacióii, en la que decían: Las Jiiritas de Cohii,ri,<i y dr liis Cor~rpos i-i,.iprtahles de las ciutlri- <les y rp)-noc no hacrn sino cumplir con la (Ir1 que nianda se consultpn los asuntos ar~luos con 10s súbditos y natiiralrs, y como cn las actual,,, cirruri5taiicias por el inipediniciito <le hrcho del Moiiarca la 5ol1rraiiíii sr halla reprisentada rii 13. Nación para rc;iliznr a sii Ikal nomhre lo que mis lc coiivinga, la? Autoridadrs reunidas con las Municipalidades qiie son la Calicca de los puehlos Iiacrn lo mismo qur el mismo So- Iwrano haría para cumplir con una disposiciiin tan bcritfica, útil y sana Ci-txrin, Jas6. oli. vit. CLIRR, Jo'i., O/>. ch.

16 692 DANIEL MOREYO A continuarión, rl apoyo que rricoiitral,n en el precrdcnte de la orpanizacióri de la5 juntas cri la peniiisula: México, como manifestó en su primera Kepresrntacióii. tuvo a 13 vista los mismos principios que Sevilla, Valrnria y otras de las ciiidades de España; y pudo como aquellas dos metrópolis fidelisimas Iiact,r lo que estimó oportuno rn las circunstancias, aunque con la difcrericia de que el solo propuso, y ellas reduxeroii a efecto sus principios. Estos exemplares inocentisimos, nrcesarius y niuy útiles a la causa púhlica presentan lo que dehe hacerse en México para felicidad del Rcyno. Es muy iiiiportante organizar una Junta de gohieriio coinpuesta de la Real Audiencia. e1 M. R. Arzobispo, las N. C. y diputacioiies de los Tribunales, Cuerpos Eclesiásticos y Seculares, la Noblrza, Ciudadaiius principales y el Estado militar. En ella se conferenciarán los asuntos gravisimos que por todas partes nos rodran, y se <leterminarán dcl modo más útil y conveniente. 2T Persistían rii su argumento de llpnar el hueco que hal,ia-r aliiprto ciiire las aiitoridarlrs que mandan, o sea los monarcas, y la solieranía. También rii la necesidad (le la reunión de niitoridades para rrducir los dictámenes de los pueblos a uno solo, al mismo tiempo que ahondaban en los principios vn que descansaba la Jlinta. Ante In nuera reprrsentación el virrey pasó oficial al Real Acuerdo, al misrno tiempo qiie invitaba a una reunión para el 9 de agostci. Pero el Real Acuerdo respondió qur no estimaba necesaria la Junta, debiéndose conservar la autoridad de los virreyes en su pl~nitiid. Que no existieiido las tristes circunstancias de la Península, podrían presentarse grürrs inconrenientrs. Acrptnl~a asistir a la jiiiita "por evitar desart~iirricias". Vientos de fronda Nuevas noticias, qiie habían llegado de Espaóa, halíari modificado 1.) posición de los diiersos partidos en rl iirreinato. Los informes en el sentido de la rebelión del pueblo espanul pn contra d1. la dominación napoleónica, cambiaban los términos de la <liy>uta. Tal iez la conducta del \irrey no obedecía a niotivacioiies altruistas, sino a las muy positivas y ventajosas de prolongar su mandato. Por tanto, la suspicacia de los españoles y los de su I~ando no era del todo infundada. Sin rml,arp>, la historia ha absuelto a Iturrigaray de su posiblr iiifidrncia ante la iiiorinrquia espaíiola. Eii taiito

17 ~ ~ --- ~ U los P intxicarios iiir tenemos por qub con-icli.rarlii como uno rlc. Ii>i prrcu:. sorrs de nurstrii iiidrl>rndenci;i. Sin rmliargi,, rri 10s mompntos rti qiir o<urriüri 10r arnnterimieiiioi r.ra dificil prrdrr.ir.sus corisecurncias. Por tanto. la junta proliuesta se celpliri>. a pesar dr las prote;tas dr los oidorrs Aguirre! l3üiüllcr. qiiien~s claranirrit~ cxprwaroii cu irir.i,ii(orniidad. "Riii<i«>n y asaz rlcsordetia<la fue la jtirita qur sc rruiii<i rl 9 di. a;osto", <li<.r Julio Tirati,. 'VLa pi-~sidii> i.1 rirrry! t,ii illa ~iarticiparoii, además <!t. oií1iiii.s! fiscales dr la audiencia, ~inrlic<is 1- rryi<lorci (!id ~~yiiiitamir~iitii. i.1 :~rzril>iipc, Lizana, Ivs cori6riiio. ) 10s inqiiisidorr. al mi5iiio titmpo qiir inirmliros dvl ~ril~uiial dr ciicritas. 10s <Id ci,r>sulado 1. i,tr<,s más. Iinsta sumar i>r,li<~rita y dos pvrsoiias. RIu<-lios isiioi-al~aii i.1 asuritri a tratarir. 1)iiraiiti las dis<.iisiorit,s rl lii,rn<iaili> Vrrilail so;tul-o nurvaineritr la te& ilv la st>i,~raniii popular. al ülirmar rluc <Ii~iaparrcido el gobirrri<i dr!.i inptrbl>uli. "el I>~iel,lu, fiiiritr y origrri (Ir la,~iilicrariia, d<,liía r~asumirla." '' I'rodiijo rl r<insiguir.rite sol,r~salto y 10s ~>arti<lal.ios a iillranza dt, la domiiini.iiiii pcpañola lo irnpugrian~n. Fuc 1.1 priin~ro VI iiiqui~id<,r <lecario L(rrriarif<r ili. I1r;iíln y Ol>cjero. Yo lo tiizo a lnndo..sino coiifi~l-miiirl~~.ií~ a drcir que la tf,si- <I<, la sol>rratiia popular?ra ílortrina bi,réti<.a. proscrita y anatrmizada per la Iglesia. Ya \erimos I<i qitr i,i.iirrir:i üpriies ii~i me.? <lrspiitu. A ronti. 1 6 i a l a 1 I r i r y Viaria. ryiii~n sr lanz6 a fondo. 'l'anit>itn los trri Iiscalrs dr, la %<irliri~cia at;i<.;irori I;i tesi- rlil AYurit,~miento. l.:,, la rruiiióii. ~,<iiii«drriamits. iriflujrr<iii Iiw s~iccsiis (le la prnínsula, IIUC todos hiriprim pr<rfc.sióii di. Ic I~orlionicia. 4 prsar (Ir todo; como el \irre!- fue aliidido drsfavoral,lr~mrriii.. kitt- i.<.ciir<lii q~iv Icis prim~ros qur Iia- Iiínn Iirclio prof1i6ri <Ir fidili<la<l hal>í~ii eiilii - rri la ri:iiniiiii dcl 1.5 dc julior- 10s intcgrnntrs del Ayiititarnieiito. 4licwa VI <.liorlii<~ se pcrlilal~a nitiilarn~ntr mtrc la Audirncia i.1 i-irrc!. Pcir tanti>. ri rci.oiiur.imirnti> de la Jurita de Sevilla q~ird6 al~laza<l<,. I)oiirlv ti<, liiil>ii <Ivsacii-,rili> fiir rn la jur:i <Ir I.vrnand<i VII: Nn rs <Ir extrañai~v Iii ii,rifiiinti<lail (Ir IiürrcriPs rr;lir<.tn de esle illtimo arurrdu. piiw :U h<mi«s iiiio qiic el iionil>i.r (lcl monarca raiitivo cra la tiaiidrra qur iul,ría las ail~ira~.ii>iics <iv Iiis iitiu;. los patrii>tiio:i intrr~st,i- de los otros y las irrdad<,r:is irriileiicias (le totli,r mesi- vanoi ocultal~an haji, rir. iioml~r~ siis ititriii<>.; 10s <,ur<>ocuy. llenos di: ;V%~ari.. Iiilio. 1.<i (;iiriin de Indcr,en</cnii<i. 'l'oiiio III ili..+i<:>icu ii rrer<:s de lo, l. i ; 1, I i i l l" \ i i, II,". :i,,i,i ('~,,,,b~<.. ~\l6rica Zhv,,:. J,,li<>. 0,. cit.

18 694 DANIEL MORENO inquebrantable fe en el heroísmo de sus hermanos de España, no dudaban ni del triunfo de su independencia ni de la vuelta de Fernando, y deseaban asegurarle desde entonces sus derechos al dominio de esta parte de América..., el virrey, por último al protestar obediencia a un soberano de nombre solamente, afirmaba su permanencia en el alto puesto que ejercía, haciéndose independiente de toda otra autoridad de la península. 30 Después de la desordenada reunión, en la que los adversarios mostraron sus armas, si bien los del partido español ocultaban las que al final ntilizarían, la violencia. Sin embargo, la tesis de la soberanía popular avanzaba? aún la usaba el marqués de San Juan de Rayas. Pero un tobogán que asnstaba a los adversarios de la independencia, se presentaba ante sus ojos: el deslizamiento paulatino hacia la autonomía. Cuando el alcalde de corte, Jacobo Villaurrntia, con poderosos argumentos se opuso al reconocimiento de la Junta de Sevilla (31 de agosto), propuso que el virrey conlocase a una asamblea de diputados de Nueva España, a semejanza de las antiguas cortes, con el fin de que se instalase un gobierno, y qtie entre tanto (el mismo alto funcionario formase otra provisional que proveyera a las necesidades ocurrentes, proponiéndole y consultándole lo que juzgase conveniente. La proposición de Villaurrntia fue acogida con ardor por casi todos los miembros del ayuntamiento y por algunos de los concurrentes, pero la mayoría de la junta adoptó el voto del oidor Aguirre" (el reconocimiento). La Inquisición Por su parte, el Tribunal de la Inquisición no cejaba en su afán de afirmar la censura, y el 4 de septiembre publicó un edicto en el que se expresatia impertérrito: Sabed que los soberanos pontífices, entre ellos Clemente XI han encargado al Santo Oficio de la Inquisición d~ España celar y velar sobre la fidelidad que a sus católicos monarcas deben guardar todos sus vasallos de ciialqnier grado y condición que sean... Así... estim~~lados de nuestra obligación de procurar que se solide el trono de nuestro 30 ZÁRATC, J~~lio, op. cit. 31 ZÁRATI:, Julio. "p. cit.

19 C02VSTITCC10.VALISM0 MEXIC-Ii\O EN EL SIGLO XIX 695 augusto monarca Ferriando VII. establecemos por regla a que dcl,cis retocar las proposiciones que ieyeres u oyere.<, que el rey recibe su potestad 1- autoridad de Dios: p que lo debi,ís crwr con ir divina... Para la más exacta i>i,s~ri-ancia <le PS~OS principios r~pro<lucimos la proliibicibn de todos!- riialcjuirra libros y papeles. p de cualrjuirra doctrina que influya o r<>oiit,rc dc cualqiiirr modo a la indcprri<irncia o insuhordinaiión a las Irgiiimas potestades, >-a sea reiiovan<lo la Iier<,ii/~»iani/iesla de la soberanía dc.1 pueblo, según la han dogmntiza<lo 1- eii- Eciiatio aiyuiio? fiió~ofo?: ya s(,:t adoptando en parte su cict<,mi. ''' Parecía que l<is acoiit~cimi~irtu; drrivarian hacia la indrpendeiicia, tomando cn corisidcracióii la ralirritr 1- resiiclta artitucl del.4yuiitamiento. Otra junta. conrocada para cl 9 dc cepti~mljrr; tampocir produjo resultadus. Sc hablaba, iiicliiso, de si el Ayiiiitamicnto rrprrseritaba úni~:amente al Estado llano o a to<las las clasrs s<icial~s. F:n la meiitr dr todos :e encontraba prrsrnte la I{evolucibn franw~a, coii 511s aritrirdent~s y c<iiiseciiencias. Dixi Agustin Rivero, procurador genpral <le la ciudad, llegó a decir: ante los ataques contra 111s r~gidorrs, que si cl sí~idic~ 110 era más que el reprisriitantr di: los pleheyos (como sus ~nrmigos Iiabian expreradoi, la rorporaci611 toda lo ira de las <lemis clasrs socialr~. Y ante los ultrajcs e injurias que recibía; mariift.?tó airado qiie si no s<i pruccdia u coricocar un congrrso de las ci[i<l<~drs, <,ll<rs lo lorrnurírin. Pi:ro iio <,ra llr~ado el momerito. Li,. oidoris y cl partido español rnaiiijaron una IIUPY~ carta: la riolrticia >7 el rompimirrito d<. la legalidad. Sr busiú iiii Iirimhrr fuertr p éste se encontrb en un rico liacrmdado de las ti,,- rrns qiip ahora fvrman el Estado de &li)r~loc. doii (;aliripl de Yermo, opu- Icritu vizcaírio prii~jirtario dr irigenios aziicarrros rii el valle iit: (:uc~rnavaca. Sr resoli.ieron por el yr>lpe <Ir Estado, que aliura rtsulta ser el primero <lc iiiirstra historia, p no cl <le Ayuitíii dr Iturl~iilr~ comli :vii<.ralmentc se ha <.reído. L.oi que rcalizarrin con aii<iacia esle rni,vin~icriti~; LOII retratados por don Cerlris >f.laría dt Eiistamante: Era r.1 rrhiculo de ezta ron.pira,ióii 1). Gabriel de 1-crrno; vecin*.i rico de México, y altamerite quejoso dt.1 \irrey porque le había exigidr~ los rapitalcs dc bus haciendas <lc iirrra cali~nti,. amriiazándolo coi, que - :" Crtiin,,. lasi. op. cit.

20 696 BAAIEL MORENO Sedición se las dividiría para rcndérsr4as: y auiiqur Yermo trató dc rcsistirii,, y pudo haberlo castigado como caljrza de motín, le perdonó generosarnrnte, y nunca pudu espirar rncoiitrar pn él un enemigo formidahlc. I.ns sedicios<is ronfiabaii pn los mineros ricos de Zacatecas, y e11 tod<is lita dcmás espa~ioles, que oían su voz como la de uii oráculo. Residíari partidarios de estos e11 Nueva Orleans, que desde aquel punto atizabaii secreta y eiicazmente a1 consulado de México para que c.1ira.r uii~i revolución rontra los amrricanos, capaces de inipedir la independenria. que allí se crria in<lt%frctible. "" It~irrigarap r<,ía vc.iiir pl golpe; ron cl desbordamieiiio de las pasionps y dandose cuenta (?e que no podía ya ser poder mod~rador. Incluso inandk suspender la circiilar que se iha a enviar a los ayuritami~nt<is, pero era tardr. 1.a nciche <Ir1 15 al 16 de s~pti~mhrr (~xtrafia ruiiicidriicia con la definitiva iniciación del movimiento insrirgent~), fue ~ntrrgado pérfida y traidoramrntr por el capitán de la g~iardia del regimiento de milicias Urhanas de México. D. Santiago García. Sorprendi6ndosrl~ ~ isu i cama por una turba de facriosos que temblando pisaron los uml>rales de '.u palacio. Hizol~~ fiiego en la garita de la erquiiia de Provincia. el grariaclero del comrrcio Mipuel Garrido, que mató a urio ii otro, pero rodeado y enviirlto, tuvo que crder a la fuerza después de halier visto huir como codoririces a aquellos coliardes virrey fue condiicidii preso a la Iiiqiiisición en un coche, acompañindolr ~l alcalde de cortr 1). Juan Collado, y rl doctoral de la Iglesia de México. 1). Jiian Fraiicisco de Jarabo. 34 Bustamante, muclia nias perspicaz de lo que afirman los posteriores comentaristas y críticos <le sus obras, comprendió ron toda claridad las coiisecuencias de estos sucesos; lo mismo desde i.1 punto (le rista jurídiro, que eii su significación histórica. De este modo vilipendioso y villano fue tratada la ima:rii viva del rey, su lugar teniente, sil alter ego. Asi SP tnm6 la representacibn por los amotinado; Ilarnánd«.~e falsameiitr rl pirr,hlo d,,?ilt:rico~ asestáii-

21 <Icilt. al rnisiriii tirrnpo In arlillvi-ia vii i.<,iiii-adii.ci di, iii~ Iirclio dt qu<r >v Iti s~p~níi, nutor. 'r(>rní> la i<i, iic los fui.ciosi>s I:aini>li Roblcjo Lozaiio. dr o1ic.i~ rrlc>ji,i<i. r taii gran pirza. ioiiio qur Iialjia visitado PI prcsiiiio di (:t,.itn, de, <ioiidr ~ r d~seri~i; a sin ~iiil,ilr~o. ~ I I T cite II<.cII<) <Ir iniqiiidad 1,. coiidri.iir6 IU junta riiitral coti la Cruz (1~. Carlos 111. así romo 31 oi<lor AFU~TI.~ coii la rc:.ericia di h1c.xii.u. y c..-parri; i,ir<:i titulos n diii~rs<rs i~~~~~~~ilder<~c ri<.i,; por 11 rotis~irnacii;n (IP 1111 hecllc~ qii~ d~,l>i6 ll<~arlos al suplic~io. "' \.C~~II<IS <ó~ni> pi-ptcri<lii,i-iiii jiiiiificar Ivs i~inr,~iiia<l<,i 1;s pi-i~i6i1 díd rirrv!. al q~ic lurgo acii.aiori <1c tratar rlv indel>rii,lizar la Xu~\;i Ilspaii:~. Cuaiidii liustaniaiiti. dicp qur falwiriv~itr~ -t. Ilainnroti rl purl,lu dc 3léxic1>. 10 Iiace coi1 Iiiiidarni,~ito cii la 11roclnma qiir i.1 noevii \irri.!. t.1 ninrisral dc cnnipo 1). l'r- <In) (;arilia!, \ lo audiri~cia. di~.i~icroii o lis- Ii~l>itni\L<.s di la vapital. I>irr llniriiii: Al amaiirirr ilt.1 cliii lii lo* lial>ilaiili~s (11. la i.apital :iii>it,ri>ii ciiii :i*omliro tudii 10 qiii Iial>i:i ncuiitrr.ido r.ri la iii,i:lir aiitrriur, y cori niajur asornl)r~i \ieroii qtii. S<. qiirria pri-suadir qur 1.1 pu~iiii> lo haliia lie(.liu. rii la cigiiirriit. proi,lrinin que el ii~irro rirry y la aiiiliriiria pc- I>licaron: "Haltitariiri iii. Mi-ji<.ii. <Iv t<,,las clasri y v<tii~liciuiir,s: 112 ner<~aid<id rio <..s/ti sujclu u las I<,~r,.s co»tr,n<9s. El ~>rii,l,lri S<, ho npodt,rado de /u /J<.T.TO~UZ dcl ~,':'NI>L»..Sr. (.ir,,?: ha pidiilo irnpcrii)sarnriitr su srparariúii, I K razoiirs ~ d~ ~~tili<lad y ront,t,r~i<.rcri(~ geitrrnl. Ha coiivor.adi> rii 13!luche pr~~cr~ilr.riir, a vstc ilíii a1 real iiciirrdo, Illm. Sr. arai~hispo, y otra> aiitoridadw. Sr Iin cediclo a la urjet~cia, y dando pui ~pa~.ado del marido a dicli<i ~iiry. Iia r~caidu. <.oriiurrnp a I;r rpal ordrii de 30 dc O<,tuhri dr e11 VI niari~cal <i~ canipo 1). Pi.<lri> (:oriha). íntcriii sv proce<l<, n la aprriiii-a,ir los plir,ous de pru\ideiir,ia. Esii ya cn posri;iri ili.1 maiidu. c<>irgaos. csta<i tranq~iiloc: ui ~nanila ~ I > T allora u11 jefil arreditado y n quirii cuiiocéis por sil prolii<lad: descansad sc,l,re 13 vi- ;ilaricia CIVI re;il n<.iicrdi,. todo c~d~ra,mi Z.I,YS~TO I>,.n,.ti~io IFLIJ)I.~!-~, purqiir re Irata drl Iii~~ivliciu del piii.l,l<>l iriqtii,,iu<lei iio t>i,dri:i wrvir iiiio dr di\idir Iiis iiiinios!- rni~~r ~lañi~.s qii< araso si,r:iii irri.. :~~c~lial~lt~s. q't~lq, ast,;iirii VI ~~~~,rcsa~lo jrfe, ir~ir:ri~~o. "1 real arii~r-

22 698 DANIEL MORE~VO do, y demás autoridades que han concurrido. hléjico, 16 de Septiembre de Por mandato del Exmo. Sr. Presidente, corr el real acuerdo, Illmo. Sr. arzobispo y demás autoridades". 86 He transcrito íntegra la proclama, porque no tiene línea de sohra. Los mismos que habían condrnado la teoría de la soheranía popular esgrimi<la por los regidores, ahora apoyaban sus actos en el beneficio del puehlo. Al punto que el propio Alamán llega a la conclusión de don Carlos María: "Así la audiencia que con tanto tesón se hahía opuesto a la reunión de un congreso, reconocía en actos tumnltuarios la voluntad del puehlo, cuyo nombre tomaba el relojero Lozano, pidiendo en el acuerdo al frente de los conspiradores, todo lo que había sido decidido en d plan de la conjuración. ;A tales contradicciones arrastran las reroluciones!" Después añade que nadie podía acabar de persuadirse que "aquel puñado de comerciantes, hubiese podidu intentar y ejecutar una acción tan atrevida como apoderarse de la primera autoridad del reino, en medio de una capital populosa, despojarla del mando y nombrar otro en su lugar." Sin embargo, la contradicción era flagrante, pues uno de los más resueltos enemigos de la independencia, 1,ópez de Cancelada, autor de un lihro sobre estos sucesos y editor de la Gaceta, en el número del 17 de septiembre habló sin ambajes de los verdaderos autores del motín, al vanagloriarse de que "la Nueva España sabría con el tiempo lo mucho que debía a todo el comercio de Méjico por esta acción, sabiendo portarse así la juventud española para exterminar a los malvados." I,o que le valió las reprensiones de sus superiores. 8R Fray Servando no había dejado de apuntar la contradicción en que incorrieron los conspiradores y los que Iurgo los defendieron, utilizando su particular estilo cáustiro. Mas se admirará el lector de haber visto llevar cl Virry a la Inquisición como si fuera algún herrge. Hacérselo así creer al puehlo era $ emprño de los Europeos, que añadieron la especie ridícula que había interiiado quemar e1 rev~renciadísimo templo de la Imagen de Guadalupe patrona del Reyno, como ya dixo el Virey: todo a fin de contener la indignación que el puehlo concibió ron su prisión. Y en efrcto lograron detener SU primer ímpetu aunque no persuadirle ri supuesto 88 ALAIIÁN, op. cit. 37 AT.ALI~N, "p. cit. SCi<arla por AI.A&I.~N, bid.