DE LA PALABRA PÚBLICA A LA OPINIÓN PÚBLICA El lenguaje sociopolítico del medio societario jacobino


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1 DE LA PALABRA PÚBLICA A LA OPINIÓN PÚBLICA El lenguaje sociopolítico del medio societario jacobino Azucena Rodríguez Álvarez La palabra, cualquiera que sea la forma que adopte, es el dominio por excelencia de la sociabilidad. Ningún lenguaje, ni siquiera el de las imágenes, puede competir en este sentido con ella. La Revolución Francesa, consciente de su valor como instrumento político, desarrolló paulatinamente cada uno de los rasgos que le son propios a través de una intensa producción discursiva. Palabra pronunciada o palabra escrita, tanto daba, pues todos y cada uno de los acontecimientos del período quedaron sometidos al dominio del verbo que los proyectaba, comentaba, transmitía, criticaba, destruía... Las ideas, imposible concebirlas siquiera sin él I. La palabra pública Sometidos hasta entonces a la censura real. una de las primeras maniobras de los revolucionarios consistió en lograr que la Asamblea reconociera «la libre communication des pensées et des opinions» como uno de los derechos fundamentales del hombre y del ciudadano: «tout citoyen peut parler, écrire. imprimer librement, sauf a répondre de l'abus de cette liberté. dans les cas déterminés par la loi» (art. Xl de la Declaración de Derechos del 89). La Constitución de 1791, en su Título Primero. garantizaba,da liberté a tout homme de parler, d'écrire, d'imprimer et publier ses pensées, sans que les écrits puissent etre soumis a I Cf. R. CH.-\RTlER y D. RaCHE. «Les livres ont-ils fait la Révolution». en Lirre el Rél'Ollllioll. JHélallges de la Bibliotheque de la Sorbonne, 9, Paris, Aux Amateurs de Livres, 1988, p. I-t Historia COlltellll'Or<ÍlleLl

2 714 Azucena Rodríguez Álvarez aucune censure ni inspection avant leur publication...» La libertad de expresión se mantuvo en la Declaración montagnarde (art. VII) y, a pesar de haber sido postergada para siempre, también aparece recogida en su Constitución (art. 122). Aunque la política de salvación pública fue la responsable de reducir a un mero reconocimiento formal este derecho, lo fue también de asegurar que la circulación de la palabra impresa, dirigida en un sentido bien determinado, no se viera perjudicada por la crisis general que vivía el país. El 23 nivoso del año 11 la Convención colocaba a los empresarios y obreros de los talleres de la manufactura del papel a la libre disposición de la Comisión de Subsistencias y Aprovisionamiento, atendiendo a las siguientes consideraciones: Amis! le papier est également nécessaire au perfectionnement de notre espece et au maintien de notre liberté. Lorsque le hasard ou l'étude fait naí'tre dans l'esprit d'un seul une idée heureuse, le papier sert ala mettre en circulation, elle devient la propriété de tous [oo.]. Pour combattre les rois émeutés contre nous, le papier est aussi nécessaire que le fer. Avec nos écrits autant peut-etre qu'avec nos armes, nous portons l'effroi dans leurs ames dépravées: ce sont nos écrits qui attisent le feu sacré de la liberté, et le désir d'insurrection dans le creur de ceux qui combattent encore pour le despotisme... 2 Para el funcionamiento de la organización societaria, terreno privilegiado de la sociabilidad política revolucionaria, el libre flujo de periódicos, folletos, boletines, cartas y otros escritos a través de la correspondencia, y su lectura en voz alta en las reuniones de los clubs, era esenciap; tanto que, cuando la Convención les prohíbe el intercambio postal, la red que formaban sufre una merma tal de su capacidad operativa que casi se vuelve inservible. Por todo ello, y a pesar de que los gastos de la correspondencia gravaban sobremanera la economía de las sociedades, éstas, conscientes de los riesgos de un «isolement qui serait funeste ala chose publique», no dejaron en ningún momento de alentar la circulación de obras «qui sont de nature a éclairer, développer ou rectifier l'opinion publique sur des objets d'un intéret général»4. La sociedad madre las respaldaba desde su sede parisiense: 2 Comisión de Subsistencias y Aprovisionamiento de la Convención, 6 pluvioso del año n. Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S Cf. R. CHARTIER y D. RaCHE, «Les livres ont-ils fait la Révolutioll», art. cit., p Sociedad popular de Riom, 2 de noviembre de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S.18.

3 De la palabra pública a la opinión pública 715 Notre société a arreté que les dimanches et fetes il serait fait, dans le lien de ses séances. une lecture publique des meilleurs joumaux et des bons ouvrages de morale et de politique. Des conférences en expliqueront les passages qui ne seraient pas a la portée des citoyens peu instruits. Nous ne négligerons rien pour dissiper l'ignorance et étendre les progres des lumieres. Nous vous invitons, freres et amis, a faire tout ce qui est en vous pour établir partout le regne de la raison: c'est le plus sur moyen de désarmer le fanatisme, et de le réduire a une impuissance absolue.. 5 y para contrarrestar las acusaciones vertidas sobre la organización societaria de «precher la révolte et la désobéissance aux lois; de professer une doctrine attentatoire a la Constitution meme; de favoriser l'anarchie pour parvenir a établir le républicanisme, enfin, d'envahir tous les pouvoirs apres les avoir tous rendus suspects ou avilis»6, la misma propone: Donner a vos idées, a vos opinions cette publicité tutélaire qui est la sauve-garde du peuple. La gloire de nos freres nous est presque aussi chere que le salut de la patrie. qui en est inséparable; nous avons done résolu, d'apres l'avis particulier de plusieurs sociétés a qui nous avons confié nos alarmes et notre projet de recueillir en un seul corps d'ouvrage et de publier chaque semaine les proces-verbaux des séances de toutes les sociétés patriotiqlles dll royaume, ainsi que toutes les adresses, pétitions. et méme les discollrs les plus remarquables qui y seront prononcés pollr le bien général. Réunir dans un ensemble et une harmonie durables et nécessaires a la prospérité publique des lumieres isolées; entretenir une correspondance journaliere et utile entre tous les bons citoyens: ramener par-la toutes les opérations et les délibérations des amis du bien général a I'uniformité, et vos sociétés au but salutaire qu'elles se proposent toutes, celui de faire le bonheur de leurs freres, de tous les Fran~ais et de tous les hommes: voila quel est l'objet de notre entreprise. 7 Pero anterior a los manuscritos y a los impresos era la comunicación oral. Las sociedades se habían constituido precisamente para transmitir, por medio del verbo. las nuevas ideas: los discursos, a caballo entre una y otra forma de producción de la palabra, eran las piezas más complejas: los juramentos, las canciones o las fórmulas de cortesía actuaban de punta de lanza sobre la costumbre, sobre las elaboraciones 5 17 de enero de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers. serie de febrero de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers. serie Las cursivas pertenecen al original. 20 de febrero de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers. serie 5.25.

4 716 Azucena Rodríguez Á1varez subconscientes de la mentalidad prerrevolucionaria. En este sentido, mientras que el patriate Lanthenas consideraba contraria «a l'essence de la société de restreindre l'indépendance de la communication des pensées», y las buenas costumbres y la instrucción pública «les seuls remedes a apporter aux inconvénients de la liberté indéfinie de la presse»8, el no menos patriate Brissot argüía que no había sino dos maneras de instruir a los ciudadanos, «la presse et la tribune»: L'impression est dispendieuse, et tous les citoyens n'ont pas également le temps et les moyens d'acheter et de lire les meilleurs journaux. La tribune peut suppléer a la cherté de la presse. Un seul homme peut, en un seul instant, éclairer a la fois une foule d'individus. Multipliez les presses et les tribunes partout, et les séditions deviendront rares. Fermer les tribunes des sociétés patriotiques, c'est done le vrai moyen d'augmenter les séditions [...]. La, les hommes apprennent a se connaitre, a s'estimer ce qu'ils valent réellement; ils apprennent a ne pas juger précipitamment, a ne pas croire avec légereté; ils apprennent a dédaigner les injures, a mépriser, a démasquer avec courage les méchants 9. La palabra se destaca, pues, como la primera de las armas revolucionarias. Ninguna de las modificaciones pretendidas desde los clubs en los dominios de la sociabilidad política -la instrucción pública, la fiesta revolucionaria y le transfert de la sacralité- hubiera sido posible sin su asistencia. El discurso societario jacobino Fórmulas heredadas Del discurso que envuelve el desarrollo de la Revolución cabría resaltar dos aspectos: el primero, su supeditación a las fórmulas léxicas y discursivas preexistentes; el segundo, sus mutaciones temáticas e ideológicas conforme a los acontecimientos. Tanto Vovelle como Ozouf subrayan la reutilización del lenguaje religioso al servicio de la propaganda revolucionaria lo, pormenor que revela el alto grado de dependencia 8 16 de julio de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S Discours sur l'utilité des sociétés patriotiques, de 18 de septiembre de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S Cf. M. OZOUF, La Féte révolutionnaire , Paris, Gallimard, 1976, p. 325, Y M. VOVELLE, Ideologías y mentalidades, Barcelona, Ariel, 1985, p. 312.

5 De la palabra pública a la opinión pública 717 -trampas del lenguaje- en el que las nuevas ideas se desenvuelven respecto a la mentalidad del Antiguo Régimen, incluso si se tiene en cuenta que dicho lenguaje adopta un significado distinto en el nuevo contexto. No se trataba simplemente del uso de vocablos como «sublime, mártires, adorar, apóstoles y misioneros, gracia, prodigios», etc., que señala Vovelle: el enunciado apelativo de «freres et amis», que sustituye a «messieurs», con el que comenzaban las cartas o los discursos, si bien manifiesta la idea de hermandad que presidía las relaciones societarias, también evoca el «queridos hermanos» de los sermones y pastorales católicos. Por otra parte, muchas de las misivas enviadas desde los clubs eran datadas con fórmulas como «l'an mil sept cent quatre-vingt onze, troisieme année de la liberté franc;aise», «1' an deuxieme de la mort du tyran» o «1' an premier de la République», que parafrasean la cristiana de «en el año del Señor de...» o la musulmana «el... año de la Hégira», aludiendo al acto fundacional de la nueva era, testimonio de una conciencia y una voluntad revolucionarias que se identifican con las de los primeros fieles de ambas religiones. El mimetismo con la oratoria religiosa llegaba hasta trasladar desde ella al campo societario construcciones discursivas completas. como en este extracto de una de las primeras adresses que la sociedad popular poitevina dirigió a la parisiense: Un jour viendra, n'en doutons paso Messieurs. Ol! nos associations réduites maintenant dans un cercle étroit, embrasserant la totalité des habitants de l'empire: tous les franc;ais seront les amis d'une constitution que nos représentants semblent avoir rec;ue pour nous la transmettre des mains bienfaisantes de la divinité. tous sentiront les douceurs inestimables de r égalité et de la liberté. lorsque les ténebres de l'erreur et les froids calculs de l'intérét privé se ferant évanouir de\ant l'intéret général..'\ous le háterons ce moment. osons l'espérer. par notre persévérance a combattre le mensonge. a reprendre la vérité. a instruire le peuple. ale prémunir contre ceux qui voudraient l égarer. ii La esperada universalización del asociacionismo revolucionario se equipara en el texto con la Tierra Prometida, la Constitución con la Biblia, los representantes ele la nación con los apóstoles. la libertad y la igualdad con las virtudes cristianas, el error y el interés particular con el pecado, y el conjunto de los militants con el pueblo de Dios, porta- II Adres\e de /a Soc/élé de.\ Am/.\' de /a Const/tutlon de Poltiers el /a Sociélé des Am/s de /a COl/sI/tul/OI/ de Par/s. lo de junio de Archivos del Departamento de la Vienne. serie ,

6 718 Azucena Rodríguez Álvarez dar de la buena nueva que debía anunciar a todos los mortales para guiarlos así hacia la verdad. Años después, en uno de los discursos pronunciados durante las celebraciones en honor a la Razón en Poitiers, el orador reproducía casi el mismo lenguaje: Le Dieu unique, le Dieu Supreme, c'est la Loi. Colonne de la liberté et de l'égalité, elle nous assure constamment des bienfaits. Elle nous en fait jouir achaque heure, a chaque minute, achaque moment de notre vie En la fiesta de la Igualdad, celebrada el 12 germinal del año II en Commune-Affranchie (Lyon), el presidente de su sociedad popular predicaba en tono similar contenidos igualmente similares: Peuples de toute la terre, accourez sur le sol de l'égalité; venez habiter l'édifice de la liberté; venez vous nourrir du feu sacré qui doit faire le bonheur de tous, et lorsqu'assortis du droit que nous a donné a tous la nature, vous retournerez dans vos climats briser les idoles de la superstition, renverser tous les potentats et leurs tr6nes d'imposture, vous redresserez les abus et anéantirez toutes les hordes impies et scélérates qui vivent dans la mollesse. Vous bannirez tous les etres qui pourraient regreuer l'asservissement et l'esclavage; vous chasserez de vos sociétés tous les intrigants, sous quelque forme ou domination qu'ils puissent se présenter; vous suivrez les lois de la nature, mere tendre et équitable, qui, en créant les mortels, leur donna a tous les memes droits, les pla,;a sur la terre pour veiller a leur propre bonheur. Soumis également aux peines inséparables de la condition humaine, asservis aux lois que nous imposa notre commune destinée, nul n'a re,;u le droit d'opprimer, d'enchainer l'etre né comme lui pour jouir de sa liberté; nul n'a le drait de recueillir la moisson que n'a point arrosée la sueur de son frant. 13 La Revolución, como el cristianismo, no distingue fronteras, y a través de sus discípulos convoca a los «peuples de la terre» a recibir el fuego sagrado «qui doit faire le bonheur de tous». El becerro de oro será derribado y, como en Sodoma y Gomarra, el furor divino caerá sobre la cabeza de los malvados. Después, la madre Naturaleza acogerá a su pueblo y lo conducirá a la tierra de promisión, donde reinan la igualdad y la libertad entre los hombres. Como sucedía con la fiesta, el lenguaje revolucionario es deudor, además del discurso religioso, del de la antigüedad clásica. Términos 12 Discours contre la modération et l'exagération, por Genent, 20 frimario del año li. Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie 8.38.

7 De la palabra pública a la opinión pública 719 como ciudadano, legislador, senado o magistrado atraviesan los siglos al cobijo de la erudición, para incorporarse de forma automática al nuevo léxico político, al lado de figuras retóricas evocadoras de la misma rancia tradición: Si la mort de quelques soldats nous a cogté des larmes, c'est un molif de plus pour hai"r les tyrans, et pour plaindre les instruments aveugles de leur vengeance. Qu'ils apprennenl ces tyrans, que trois cents sparliates trouverent une mort glorieuse dans le détroit des Thermophyles; qu'ils apprennent que cette mort fut le prélude des victoires de Marathon et de Platée; qu'ils sachent que le sénat de Rome, apres la fatale journée de Cannes, ne désespere point du salut de la république: que cette confiance courageuse arreta les progres d'annibal. Voila cette male énergie que nous voulons avoir. 14 Palabras de M, Brival que pretendían inflamar los espíritus patriotes en la lucha contra la tiranía, intercambiables con las de cualquier otra ocasión solemne, Así mismo, cada cabeza que cae es la de un nuevo Catilina; cada acto de abnegación es un nuevo Brutus el que lo lleva a cabo; los legisladores, nuevos Licurgos." Si las instituciones políticas modélicas se habían desarrollado en la república romana o en la polis griega, era allí donde se encontrarían los referentes idóneos para las revolucionarias, como también la ejemplaridad cívica a la que se aspiraba y el lenguaje con el que dar vida al conjunto. Todo ello resulta sintomático de la búsqueda de un vocabulario inequívoco, que rompiera con el del Antiguo Régimen y que se adaptara al juego político que ahora tenía lugar, reflejo al mismo tiempo de su necesidad de legitimación ideológica a través de un paradigma histórico incontaminado, purificado por el tiempo. Contenidos revolucionarios La evolución de los acontecimientos apenas si modificó esta forma de tejer el discurso que habían adoptado las sociedades populares, como tampoco su retórica, de la que dice Starobinski: L' éloquence laconique et paroxystique des jacobins apparait comme une lentative de mainmise magique sur les consciences: elle vise moins 14 Projet d'ifll'itatioll al/x natiolls amies de la liberté, présellté á /'AISemblée nationale, Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S.17.

8 720 Azucena Rodríguez Álvarez a élucider l'événement qu'a le créer par un acte démiurgique. Voulant ajouter aux principes la force qui les rend efficaces, cette parole se laisse gagner par la violence qu'elle veut dompter. Sans rien perdre de son éclat, le langage limpide des principes devient la parole tranchante de l'action. La comparaison qui lui convient n'est plus la transparence innocente du cristal, mais le fil acéré du métal. Énoncer la source du droit ne suffit plus, il faut en meme temps chatier ceux qui lui font obstacle. Un tellangage, on s'en doute, est menacé de s'épuiser dans une surenchere de véhémence austere, d'anathemes, d'abstractions sans appell5 Con todo, no conviene dejarse arrastrar por la vehemencia de la palabra, que muchas veces responde a fórmulas acuñadas de antemano, repetidas casi indefectiblemente en todos los discursos, proclamas, circulares, adresses, etc. Es necesario profundizar un poco más para descubrir lo que en realidad encierra tanta exaltación. Vovelle hace referencia a las ideas-fuerza de la oratoria jacobina -universo, humanidad, progreso, prosperidad, inmortalidad , que ponen de relieve cuáles eran las preocupaciones doctrinales más destacadas del mundo societario. Alguna de esas ideas-fuerza mantuvo su valor ideológico durante todo el período, como la libertad y la igualdad, pero otras lo fueron perdiendo al ritmo al que sus valedores eran sustituidos por nuevos tribunos en la dirección de la opinión pública -Mirabeau, Brissot, Petion, Roland, Marat, Danton, Robespierre, etc.-. La marcha de los acontecimientos tampoco fue ajena a la evolución ideológica del discurso jacobino, y si, por ejemplo, en un principio el poder de la corona, compartido con los representantes de la nación, era sancionado por la generalidad del medio societario, tras las torpes maniobras del rey para obstaculizar o neutralizar la obra de la Asamblea, algunos de sus líderes, y no pocas sociedades, modificaron su postura, y comenzaron a discutir los derechos de la institución, y hasta su misma existencia. Así el club de Bayonne, que en diciembre de 1790 contemplaba a Luis XVI como al rey-ciudadano, garante de la Constitución y ejemplo de todas las virtudes cívicas 17, en agosto de 1792, todavía sobre su cabeza la corona, reclamaba la eliminación de «cette transmission gothique d'une fonction nationale du pere aux enfants, et que les palmes populaires croissent glorieusement sur la cime de tous les pouvoirs»18. Por su par- 15 J. STAROBINSKI, Les emblemes de la mison, Paris, Flammarion, 1979, p Cf. M. VOVELLE, Ideologías y mentalidades, ob. cit., p de diciembre de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie, S de agosto de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S.26.

9 De la palabra pública a la opinión pública 721 te, la sociedad popular de Agen, en un discurso en el que predomina el tono circunspecto y razonador por encima de las expresiones enardecidas, y la síntesis ideológica sobre las formas enfáticas, va adaptando el contenido del mismo a las preocupaciones que el acontecer revolucionario acarrea: de la defensa de la monarquía constitucional -tanto frente al rey absoluto como frente a la república I9 -, al refreno de la actividad societaria, que había de circunscribirse a los límites marcados por la ley2ü, pasando por la equivalencia en el derecho de todos los departamentos a participar en las decisiones que afectaran al conjunto de la nación 21, o por la denuncia de la lucha entre facciones. que amenazaba la integridad de aquélla 22. Si bien con una mayor exaltación apologética, también el club de Poitiers se somete a los imperativos del acontecimiento; y así, inflamado de ardor patrio. canta la grandeza de Francia frente al infortunio que el destino. en forma de primeras derrotas bélicas, le tiene reservado: Que les soldats de nos trois généraux obéissent aleurs ordres, comme nous jurons de toujours obéir a vos sages décrets. Le despotisme est mart, la France est sauvée, ou, si la fatalité de la destinée nous arrache encare la victoire, 4 millions d'hommes frémissants d'indignation se leveront a la fois pour venger leurs freres et le torrent de la liberté entralnera les despotes et les tyrans jusqu'aux extrémités du monde. c3 El mismo ardor con el que, tiempo después, lamentará la muerte del en otro tiempo denostado Marat, transfigurado en mártir de la libertad por la mano de mademoiselle Corday: L'aristocratie poursuit le cours de ses assassinats: la mort du Néron de notre siecle fit périr Saint-Fargeau, un monstre emprunta les traits et ['ame d'une Agrippine pour nous enlever ['ami du peuple, le vertueux Marar. 1'intrépide défenseur de nos droits... ~on, Marar. tu n'es pas mort! Tu vis dans nos cceurs. ton ombre plane encore sur la France libre. Ton buste placé dans le Sénat a coté de celui de Brutus encourage la vertu timide et ['effroi du crime, et dicte encore le salut du peuple. la mort des ennemis de la patrie. ~artyr de la liberté, puissent les accents de notre douleur pénétrer dans ta tombe: puisses-tu nous voir 1'entasser dans un religieux silence de mayo de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S messidor del año 11. Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S de octubre de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S de junio de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S de mayo de Archivos Parlamentarios, tomo 43, p. 650.

10 722 Azucena Rodríguez Álvarez et répéter tout le bien que tu fis a l'humanité... Tu jouiras alors de la seule récompense alaquelle prétendait ton ame pure et désintéressée; tu seras témoin des larmes du peuple. Législateur, la liberté ne rend pas ses hommages comme le despotisme distribuait ses faveurs; le marbre et l'or éternisaient toujours le crime, nos ames républicaines célebrent autrement les vertus civiques, les regrets d'un peuple souverain valent bien ces mausolées que l'orgueil batit pour les tyrans. 24 El conflicto de cada momento proporciona la excusa para el desarrollo de las principales líneas ideológicas del jacobinismo, pero también para deslizar ciertas manipulaciones interesadas, comunes a todo discurso político: apropiarse de la parcela de la realidad favorable a los propios intereses, presentarla dentro de un contexto en el que se ignoran o se falsean los argumentos adversos -que aparecen moralmente desprestigiados, arruinados-, para finalmente atribuir todos los males padecidos a enemigos difusos, difíciles de identificar. Pero la retórica jacobina cuenta en este campo con un artificio que la distingue por encima de sus generalidades: la identificación del grupo societario con la comunidad, e incluso con la humanidad entera, a través del empleo indiscriminado del nous, nos, notre o natre, en un entorno en el que habitualmente predominan las ideas universales asociadas al grupo nacional o al género humano. De esta forma el club revolucionario se erige en portavoz de la ville, del peuple, de la nation, o de l'humanité, suplantando fraudulentamente su entidad, lo cual puede inducir en no pocas ocasiones a que se dé por cierta y común la versión que desde allí se ofrece, a que se confunda lo que brota de las sociedades populares con lo que produce la comunidad en su conjunto, a que se identifique el sentimiento de los patriotes con el de la mayoría... Aunque su influencia sobre el medio pudo llegar a cotas muy elevadas, hay que recordar que las sociedades populares no fueron los únicos grupos que actuaron en la esfera política, ni tampoco tuvieron una presencia en lo público tan destacada como para controlar por completo dicha esfera. Otras formas del lenguaje societario jacobino La palabra pública no se limitaba, sin embargo, al discurso propiamente dicho. El juramento cívico, en cualquiera de sus modalidades, los himnos y canciones patrióticas, las fórmulas de cortesía y el cambio de agosto de Archivos Parlamentarios, tomo 72, p. 234.

11 De la palabra pública a la opinión pública 723 en los nombres de personas y de lugares, suponen otros tantos intentos de construir desde el verbo un nuevo espacio social. El primero de los mencionados, el juramento cívico, se inaugura con el pronunciado por los miembros del Tercer Estado, reunidos en Asamblea Nacional en el Jeu de Paume, de no separarse hasta haber proporcionado a Francia una Constitución. Acto fundador donde lo sagrado se confunde con lo profano en síntesis cívica: los hombres transcienden su misma condición para alcanzar la categoría de héroes épicos de una antigüedad rediviva. Como señalan Starobinski y Ozouf, en el ceremonial así iniciado confluyen, por una parte, formas arcaicas como la del juramento de los Horacios, que los revolucionarios gustaban de emular (David), y por la otra, las contractuales de la promesa de un futuro diferente (contrato social)2s. Así pues, «le serment est chez les Nations éclairées un gage assuré de leurs promesses et de leur fidélité»26; es decir. el compromiso entre todos los ciudadanos de compartir las responsabilidades de la comunidad global, compromiso que. si bien ha de ser facultativo para el ciudadano, debe ser obligatorio para los servidores del Estado, empezando por el propio Rey, seguido por los funcionarios de todas las administraciones y jurisdicciones, incluida la religiosa 27. Pese a ello, el acto de pronunciar públicamente el juramento cívico se convierte casi de inmediato en una imposición social, que nadie podía eludir -máxime si pertenecía a una sociedad popular 28 -, so pena de ser visto como un enemigo potencial de la Revolución: los asistentes a un acto público eran compelidos, bajo apariencia de espontaneidad, a prestar juramento «d'etre fidele 11 la Nation et 11 la Loi», «de vivre libre ou mourir» o «d'union et fraternité». La solemnidad del juramento. su carácter constrictivo e incluso intimidatorio, tenían su complemento, y a veces su reverso. en los him- "5 Cf. J. STAROBI1'5KI, Les emblhnes de la misan, ob. cit.. p. 67, Y M. OZOl'F, La Féte rél'olutioll/wire ob. cit., p "6 Sociedad popular de Aix. 14 de diciembre de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers. serie S.18. "c La Constitución de 1791 impone el juramento como condición para alcanzar la ciudadanía francesa. además de exigirlo a los funcionarios públicos. a la guardia del Rey, a los representantes de la nación, al propio Rey, al Regente y a los miembros de la Asamblea de Revisión de la Constitución. "8 La presión de las sociedades en ese sentido se manifiesta en medidas como la que propone un societario de Poitiers. «qui a fait sentir la nécessité de faire expliquer aux membres de la société qu'ils ont preté un serment ambigu et qu'il ya une juste nécessité qu'i1s soient prets a mourir pour sauver la république» (22 de mayo de 1793), medidas que no dejaban resquicio alguno a los indecisos. Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers. serie S.?

12 724 Azucena Rodríguez Álvarez nos y canciones que desde muy temprano llenaron la atmósfera revolucionaria. J.-L. Jam los considera como uno de los medios más eficaces de «maítriser les masses populaires» con los que contaron los dirigentes revolucionarios: Expression la plus originale de la littérature et de la musique révolutionnaires, [...] les hymnes ne sont pas un élément décoratif des fétes ou cérémonies révolutionnaires: leur fonction, leur finalité, les détachent completement des ceuvres lyriques traditionnelles meme si, comme elles, ils sont «un travail bizarre de poésie et de musique». Les hymnes sont en réalité une solution apportée a un probieme technique de l'art oratoire: la portée limitée de la voix humaine [...]. La solution adoptée fut de soutenir les accents de la langue en faisant colncider avec eux le plus parfaitement possible ceux d'une mélodie: la musique devenait ainsi l'auxiliaire privilégiée et indispensable du discours. 29 En efecto, las composiciones de este género admitían formas y contenidos tan dispares como los que caracterizaban al discurso. Nada debe extrañar, pues, que el enardecimiento guerrero de la Carmañola, que se canta en la sociedad popular de Poitiers tras la toma de Toulon 3o, comparta la misma atmósfera con la melodía de la Chansan des muscadi 3!, en la que se desplegaba secuencialmente la síntesis ideológica de la Revolución; tampoco con la ironía mordaz de Le gaüt de la tansure 32, o con las exhortaciones a los clérigos entonadas en los esponsales de uno de ellos 33 ; e incluso con las «píldoras» doctrinales de los primeros versos de la Oda a la Razón 34, o con las que aderezaron la plantación del Árbol de la Libertad en el Blossac, entonces Parque NacionaP5. Y mientras resonaban los ecos de la música, los hombres mudaban su tratamiento: el mansieur se convertía en citayen, el tuteo se imponía, y las expresiones equívocas, blandas o ambiguas, eran desterradas de la con- 29 Las cursivas pertenecen al texto citado. J.-L. JAM, «Fonction des hymnes révolutionnaires», en Les Frites de la Révolution, Colloque de Clermont-Ferrand (juin 1974), Actes recueillis et présentés par J. Ehrard et P. Viallaneix, Paris, Société des Études Robespierristes, 1977, pp H. CARRE, «Quelques fetes révolutionnaires a Poitiers», en Mélanges Paul Laumoniel', Bordeaux, Imprimerie J. Biere, 1935, pp Archivos Parlamentarios, tomo 81, pp bid., tomo 81, p Archivos del Departamento de la Vienne, serie J H. CARRE, «Quelques fetes révolutionnaires apoitiers», art. cit., pp H. CARRE, «A la recherche de la liberté autour des fetes révolutionnaires de Poitiers, », en Mélanges Louis Arnould, Poitiers, Société Fran\(aise d'imprimerie et de Librairie, 1935, p. 3.

13 De la palabra pública a la opinión pública 725 versación; los nombres de la gente, los de calles y plazas, los de pueblos y ciudades, se adaptaban a la moda revolucionaria 36, y las sociedades populares concertaban sus títulos y emblemas con los nuevos tiempos. La opinión pública Ninguna de las apelaciones, ninguno de los intercambios verbales que se producían en el seno de la comunidad -la palabra pública- resultaba, pues, ajeno al empeño socializador de los clubs revolucionarios. Una delimitación y un control léxicos tan exhaustivos de lo social tenían por objetivo último formar la opinión pública':, lograr que el escurridizo espíritu público alcanzara el grado de pureza y unanimidad necesario para sostener el ideario patriote: incluso. si fuera preciso, por encima de los propios legisladores: Tout rnernbre de la Cité doit travailler a former l'opinion publique paree que tous sont obligés de contribuer au bien-etre de la société. Or c'est de I'esprit public que dépend ce bien-etre. puisque c'est lui qui forme la Loi, qui en cornrnande le respect et en assure le maintien: en effet. la Loi n'est que l'expression de la volonté générale, et celle-ci est toujours le fruit de l'opinion publique: car I'homme ne veut et ne veut persévérernrnent que ce qu'il reeonnaí't constamment comme bon [oo.]. Qu'on nous dise apres cela que nous sommes inconstitutionnels. Quoi ' diriger l'opinion publique. se former au civisme, s'instruire des lois, en surveiller l'exécution, rnaintenir la Constitution, eoncourir a l'établissernent de l'ordre, ce serait done la des actes constitutionnels ').:\ous n'exer90ns aucune rnagistrature. Toujours circonscrits dans la classe des simples citoyens, nous ne voulons qu'en remplir les dcvoirs de concert's. Ciudad, ciudadano, opinión pública. espíritu público. ley. Constitución y voluntad general, siete conceptos que encierran lo esencial de la doctrina política jacobina. Los hombres que formaban la sociedad popular de Vend6me, autores del texto, reclaman, en tanto que ciudadanos, su derecho a participar en los asuntos del común. a ocuparse de la 36 Cf. J. PERET, Histoire de la Révolutio/l fi'wi('(líse ell Poitoll-Clwrl'l/tes, Poitiers. Projets Éditions. 1988, pp. 238 Y293.' 37 Entiéndase por opinión pública la definición que de ella da Sartorio Cf. G. SARTO RI, "Opinión pública», en Elementos de teoría política. Madrid. Alianza Editorial, 1992, p.149,8 Sociedad popular de Vend6me, 19 de mayo de Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers. serie S.22

14 726 Azucena Rodóguez Álvarez res publica, lo mismo que reivindicarían, varios años después, los societarios de Cambrai: Citoyens, Si ce n'est pas au besoin mutuel qu'ont les hommes de s'éclairer qu'il faut rapporter l'origine de toutes les sociétés, il faut convenir que c'est le seul but des sociétés populaires [...]. C'est, dis-je, aux bons citoyens a se coaliser pour éclairer le peuple sur ses droits, sur ses devoirs, apoursuivre l'exécution des Lois qui forment le résultat de sa volonté pour le bonheur de tous, et adémasquer les intrigants qui veulent tout dominer pour mieux tromper et asservir ce bon peuple [...]. Le républicain doit savoir qu'il se doit tout entier ala patrie, et que, par conséquent, il doit mettre au grand jour les moyens que la nature ou l'éducation lui a fournis pour la servir utilement. Pénétrés de ces devoirs, arnis en principes, il n'est pas un citoyen qui n'ambitionne l'honneur d'etre jacobin, et de venir discuter publiquement les intérets d'un peupie de freres. 39 En tanto que «tribunal indépendant de toutes les puissances et que toutes les puissances respectent, qui apprécie tous les talents, qui pronance sur tous les gens de mérite», que decía Malesherbes en , la opinión pública, unívoca, contraria a la opinión del público 41, se alza contra el espíritu de partido, contra todo aquello que pueda dar lugar a divergencias en el seno de la comunidad en cuanto a su ordenación básica. Esta forma de entender la opinión pública supone, según Chartier, una doble ruptura con el pasado: Contre l'art de la feinte, de la dissimulation, du secret, il en appelle ala transparence qui doit assurer la visibilité des intentions. Devant le tribunal de 1'opinion, toutes les causes se plaident sans duplicité: 1'évidence de celles qui ont pour elles la justice et la raison ne peut qu' assurer leur triomphe. Mais tous les citoyens ne sont pas (ou pas encore) aptes a ainsi exercer leur jugement et a concourir a l'opinion éclairée. D'ou la seconde rupture qui oppose au public mélé de la salle de théatre, ou le parterre cotoie les loges et ou chacun asa maniere, subtile ou fructidor del año li. Archivos de la Biblioteca Municipal de Poitiers, serie S Citado de M. Ozouf por R. Chartier en Les origines culturelles de la Révolution fran~aise, Paris, Seuil, 1990, p «Condorcet hace notar a Turgot --dice Ozouf- el abismo que separa <<la voz del público», que estalla en «centenares de griteríos», de la «voz pública», fortalecida en su unidad. El adjetivo en singular es la única fuerza capaz de arrancar la opinión a su amenazadora heterogeneidad.» M. OZOUF, «Espíritu público», en F. FURET y M. OZOUF, Diccionario de la Revolución Francesa, Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 568.

15 De la palabra pública a la opinión pública 727 gauche, déchiffre un spectacle destiné a tous, celui, homogene, que compose le tribunal arbitrant entre les mérites et les talents, qu'ils soient littéraires ou politiques. 42 Razones ambas que justifican el también doble proceder de las sociedades populares. Uno, el de divulgación: puesto que la razón y la justicia de una causa son evidentes en sí mismas, tan sólo es necesario darlas a la publicidad para que sean reconocidas por todos. Otro, el de formación: cuando sólo unos pocos tienen la competencia para entender de la razón y de la justicia de una causa, es preciso proporcionar a todos los elementos de juicio para alcanzar dicha competencia, «car J'homme ne veut et ne veut persévéremment que ce qu'il reconnaí't constamment comme bon»43. Con todo, la exigencia de unanimidad en la opinión no es un producto genuinamente jacobino, sino que tiene su origen en las Luces. Según Ozouf, el siglo XVIII vinculaba «desgracia y multiplicidad de opiniones. Incluso -señala- los más proclives a exaltar los beneficios del nuevo tribunal encuentran muchas dificultades para aceptar que hombres ilustrados puedan tener opiniones diferentes, y reconocen con disgusto la naturaleza conflictiva de la vida social»44. Este rechazo jacobino de «la naturaleza conflictiva de la vida social», que el intelecto ilustrado había incubado, asociado a la lucha por el poder, fue el ge- -le R. CH.-\RTIER, Les origines clilrurelles de la Révolutionfi'an( aise, Paris, Seuil, 1990, p Para Chartier, <<la diffusion des idées ne peut pas etre tenue pour une simple imposition: les réceptions sont toujours des appropriations qui transforment. reforrnulent, excedent ce qu'elles rec;oivent. L'opinion n' est aucunement un réceptacle, ou une cire molle. et la circulation des pensée., ou des modeles culturels est toujours un processus dynamique et créateur. Inversement. les textes n'ont pas en eux-memes de signification stable et univoque, et leurs migrations dans une société donnée produisent des interprétations rnobiles. plurielles, contradictoires. 11 n'est done pas de distinction possible (contrairernent a ce que pensait Mome!) entre la diffusion, saisie cornme un progressif élargissernent des milieux gagnés par les idées nou\ elles. et ce qui est robjet meme de cette diffusion, a savoir un corps de doctrines et de principes que ron pourrait identifier hors de toute appropriation. Par ailleurs, r opinion pllhliqlle générale n'est pas une catégorie transhistorique qu' il suffirait de particulariser. Comme idée et comme configuration, elle a été construite dans une situation historique spécifique, apartir de discours et de pratiques qui lui assignent ses caracteres propres. La question n' est done pas de savoir si l'opinion a été réceptive ou rétive a l'esprit philosophique. mais de comprendre les conditions qui, en un moment du XVtI!e siec1e, ont entrainé r émergence d' une nouvelle réalité conceptuelle et sociale: I'opinion publique.» Roger CHARTlER, Le.\ origines cliltllrelles de la Révollltion fran( aise, ob. cit., pp. 30-3J. 44 M. OZOl'F. "Espíritu público». an. cil.. p. 569.

16 728 Azucena Rodríguez Álvarez nerador de la mayor parte de los enfrentamientos políticos habidos durante el período: la razón era una, y sólo de la opinión pública; una su justicia y una su virtud 45. Quienquiera que se mostrara en desacuerdo con ella lo hacía por error o por malicia; si lo uno, había que predicarle para devolverlo a la Cité, a la comunidad de ciudadanos; si lo otro, debía castigársele expulsándolo de la misma. La voluntad general y la salut public así lo exigían Cf. B. BACZKO, Comment sortir de la Terreur. Thermidor et la Révolution, Paris, Gallimard, 1989, pp Señala L. Jaume que para los Jacobinos, «1'opinion publique, perdant le caractere diffus et anonyme qui la caractérise, devient chez eux une force unifiée, et se réduit a la. «volonté du peup1e»». «En fair, les Jacobins au pouvoir ont instauré le partage entre la mauvaise opinion (eelles des «ambitieux»), et la bonne opinion révo1utionnaire dont ils étaient devenus les mentors. Critiquant le calcul de ceux qui avaient compris que la 1utte pour le pouvoir devenait aussi une bataille pour l'opinion, ils se trouvaient incités, pour maintenir legouvernement d'exception, a susciter une légitimité encadrée.» L. JAUME, «Les jacobins et l'opinion publique», en S. BERSTEIN yo. RUDELLE (dil), Le modele républicain, Paris, P.V.P., 1992, pp. 59 Y61.